Lactancia y alimentación

Lactancia y alimentación

Salcobrand enero , 2018

¿Qué comer y qué no cuando estás dando pecho? Desvelamos algunos consejos que te pueden interesar.

Lo primero que debes saber es que no necesitas ser una experta en nutrición para comer bien durante la lactancia. El sentido común dicta algo muy simple: Varía tus aportes de fruta y verdura, carne, pescado, legumbres y productos lácteos, sin olvidar tu ración diaria de grasas. Si buscas el equilibrio y la variedad, tendrás a tu favor una alimentación balanceada y deliciosa durante todo tu embarazo y lactancia.

¿Comer por dos?

Hay tantos mitos en torno a la alimentación. Se suele decir que hay que doblar la cantidad de comida durante el embarazo para que la leche sea de mejor calidad y esto es un gran error pues lo importante es comer en las cantidades adecuadas siempre apoyando las pautas de alimentación con el consejo de tu médico y/o nutricionista.

También es importante tener en cuenta, que el consumo energético que conlleva la lactancia materna te ayudará a recuperar tu línea de manera natural sin necesidad de hacer dieta de ningún tipo.

¡No hagas dieta! hasta que tu guagua reciba alimentos complementarios además de la leche materna.

Apuesta por lo casero e intenta hacer tus propias preparaciones

Planifica dos semanas de menús y llena tu refrigerador con todo lo necesario para comer sano y delicioso.

-Si hablamos de proteínas con 2 porciones al día de carne, pescado o huevos es suficiente.

-Cereales y Legumbres: Consume pequeñas cantidades de pan integral, arroz, que ayudarán a mantener un equilibrio de carbohidratos. Esto brindara energía al bebé a través de la lactancia, ya que son ricos en vitamina A y D.

-Verduras: Consumir ensaladas con aceite de oliva siempre entre comidas, debido a la gran cantidad de sales minerales, ácido fólico, agua y fibras que ayuden a purificar el organismo.

-Frutas cítricas: Consumo de productos naturales como frutas (naranja, mandarina, kiwi, duraznos por citar algunos ejemplos, ya que son ricos en vitamina C y E.

-Lácteos: 3 porciones/día de leche descremada, yogurt o queso blanco, ya que son recomendables pues aportan calcio para tus huesos y los de tu hijo, además de vitaminas B1 y B2.

-Elige frutos secos (como higos, almendras o nueces) por su aporte de magnesio.

-Consume al menos 2 litros de agua al día.

¿Quieres tener mucha leche?

El pecho funciona por la ley de oferta y demanda; si amamantas a tu hijo(a) con mayor frecuencia, la bajada de la leche será más pronta y producirás mayor cantidad de leche. 

Ofrece el pecho con regularidad y permite la libre demanda, pero no olvides ir organizando tiempos que también permitan tu descanso apropiado.

Ten presente que tu tranquilidad y descanso apropiado también favorecen una lactancia prolongada.

Debes mantener una adecuada hidratación, ten presente que algunas infusiones de hierbas -pero no todas- pueden vincularse con un aumento de producción de leche.

Por ejemplo, el anís a dosis correctas -un consumo ocasional o moderado – sería compatible con la lactancia; pero el mismo anís en dosis elevadas podría disminuir la producción de leche y provocar toxicidad.

¿Qué evitar?

El alcohol y lactancia no son compatibles. No consumas bebidas energizantes, y disminuye el consumo de café y té.

Procura evitar snack dulces o salados por la carga de preservantes; embutidos (salame, vienesas), altos en grasas trans; alimentos fritos en aceites compuestos y reciclados y alimentos altamente condimentados.

No utilices medicamentos que no estén indicados por tu médico.

Si eres vegetariana

En la dieta vegana hay exclusión de carne, huevos, lácteos y, en ocasiones, miel. La leche de madres veganas contiene bajas concentraciones de Vitamina B12.

Las mujeres vegetarianas necesitan, durante el embarazo y la lactancia, fuentes regulares y adecuadas de vitamina B12. Si son deficitarias, además de tratarlas a ellas hay que tratar con suplementos a sus hijos lactantes.

Los alimentos ricos en vitamina B12 son carnes, vísceras, huevos, lácteos, salmón, sardinas, almejas y cereales enriquecidos.

*Cualquier duda sobre tu alimentación y reacciones alimentarias en tu hijo ve directamente a tu pediatra.


Esta nota fue realizada en colaboración con Gastón Cariz Cuello, Médico Pediatra – Clínica Vespucio.

Inicia sesión o regístrate aquí para comentar